México: en vilo la seguridad interior

31 de Janeiro de 2017, por Guillermo Fabela Quiñones

La lucha popular por los estudantes normalistas
La lucha popular por los estudantes normalistas

Ante la eventualidad de que la ingobernabilidad en el país se salga de control, debido a la conjunción del efecto Trump con las políticas públicas antidemocráticas del régimen, las élites del poder se están preparando para enfrentar una situación de tal gravedad. De ahí la premura para que al dar inicio el próximo periodo ordinario de sesiones del Congreso, una de las iniciativas que se abordarán de manera prioritaria será la ley de seguridad interior presentada por las bancadas del PRI y del PAN en la Cámara de Diputados.

Es válido señalar que nada positivo saldrá de dicho ordenamiento, en caso de que sea aprobado como lo proponen ambos partidos, porque la seguridad interior es un asunto de justicia social y democracia, no de nuevas leyes cuya puesta en marcha redundaría en efectos contrarios a los que se busca combatir. Así lo advirtió el director del Programa de Política Antidrogas del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), Alejandro Madrazo Lajous: “Se legaliza a nivel constitucional la militarización del país”, afirmó.    

El especialista afirmó que el Congreso no tiene facultad para legislar en materia de seguridad interior, sino sólo en seguridad nacional. Además, como lo hizo ver, “en la década que el Ejército lleva en las calles asumiendo labores policiacas, la experiencia demuestra que la inseguridad y la violencia aumentaron, así como las violaciones a derechos humanos”. Puntualizó que “entre 2003 y 2007, más de 3 mil ciudadanos han muerto a manos de las fuerzas públicas, sin que haya un juicio o una investigación, pero ahora ya ni siquiera podrán saberse las cifras”.

Esto es muy preocupante, porque con Donald Trump en la Casa Blanca nos esperan meses, y tal vez años, de dramáticas presiones de la cúpula gobernante de la nación vecina, que necesariamente tendrán consecuencias nefastas en el tejido social de nuestro país, que agudizarán las que venimos cargando desde hace tres décadas. Esto es muy importante remarcarlo, porque la derecha en el poder quiere aprovechar la coyuntura para hacer creer al pueblo mexicano que los males que estamos sufriendo se agravarán dolorosamente porque no apoyamos al régimen.    

Así lo patentiza la convocatoria del dirigente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, a los dirigentes de los demás partidos a que todos juntos impulsen un acuerdo de unidad ante las provocaciones de Trump. Por lo pronto ya cuenta con el apoyo de los “partidos” Verde Ecologista, Nueva Alianza y Encuentro Social. El propósito de dicho acuerdo, es “defender la democracia, la convivencia pacífica, el respeto entre las naciones, la cooperación para el desarrollo y, en nuestro caso, la soberanía nacional y la autodeterminación del país”.    

Ni que decir tiene que todos y cada uno de tales objetivos no están en riesgo por la llegada de Trump al gobierno de la nación vecina, sino por la hegemonía de una élite oligárquica que atenta contra la democracia, contra las garantías del pueblo, contra la convivencia pacífica. “Vamos a buscar un encuentro de los partidos políticos con sectores agraviados o en potencial riesgo por estas nuevas políticas de Estados Unidos”, dijo el dirigente del tricolor. No parece darse cuenta que llevamos treinta años de terribles agravios, no de los gobernantes estadounidenses, sino del régimen que se ha dedicado a saquear a la nación y empobrecer a los asalariados.    

Es un hecho que con la llegada de Trump a Washington la situación interna de México se habrá de complicar todavía más; también lo es que no será con acuerdos cupulares ajenos a las masas como se podrán resistir las presiones venideras, mucho menos poner un alto a los abusos de la mafia en el poder. Lo saben perfectamente, por eso recurren al disfraz de una ley de seguridad interior que sólo afianzaría la inestabilidad social en el territorio nacional, porque la represión abierta tendría como efecto natural una respuesta de las masas agraviadas.    

El origen de nuestros principales problemas no está en Estados Unidos, como nos quiere hacer creer la propaganda gubernamental aprovechando las provocaciones del magnate de origen alemán. Está aquí mismo, dentro de nuestras fronteras, porque las instituciones del Estado mexicano están secuestradas por la minoría que se ha enriquecido brutalmente en el ejercicio del poder. Es preciso rescatarlas para ponerlas al servicio de la sociedad en su conjunto y pueda ponerse en marcha un proyecto de nación incluyente, democrático, que permita la construcción de una verdadera unidad nacional fincada en la conjunción de intereses, no en la demagogia de políticos sin ninguna credibilidad.  

¿Cómo el régimen que tanto nos ha dividido con políticas públicas divisionistas, nos pide que sumemos fuerzas en su defensa? Vamos a defender, como pueblo, nuestra integridad territorial, nuestra dignidad y nuestro legítimo derecho a ser soberanos, lo que implica desligarnos del régimen apátrida y antidemocrático que nos tiene al borde del abismo del subdesarrollo y la ingobernabilidad, como lo patentiza la realidad. 

Algo está muy mal en las élites del poder en Washington a partir de que apoyaron el virtual golpe de Estado de la fracción del Partido Republicano que llevó de la mano a Trump a la Casa Blanca. Es la demostración concreta de una decadencia irreversible que se quiere frenar con demostraciones de fuerza, entre las que sobresale la construcción de un muro de 3 mil kilómetros en la frontera con México. Lo más indignante, absurdo y divisionista es que el magnate quiera que lo pague el pueblo mexicano. ¿Acaso es correcto cobrarle a mi vecino una valla que se me ocurre a mí levantar?

Tal abuso de Trump es comparable a los que comete la mafia en el poder contra el pueblo mexicano. Esto es lo que debe entender el régimen que tanto nos ha humillado y ofendido. Como mexicanos debemos prepararnos para cerrar filas en defensa de nuestra soberanía, sin dejar de luchar al mismo tiempo por nuestros legítimos derechos y garantías individuales, que serían atropellados con la aprobación de la ley de seguridad interior que impulsa la derecha en el Congreso.
                  

 (guillermo.favela@hotmail.com