El T-MEC (USMCA) entre el declive imperial y la “amenaza” China

10 de Julho de 2020, por José Luís Rios Vera


Pieza clave de la “globalización” acelerada en la década de los noventa, el TLCAN llevó al saqueo, desarticulación y devastación de la economía mexicana. Privatizaciones de las riquezas, desindustrialización, desnacionalización de la banca, extranjerización del petróleo y del sector energético vinieron de la mano del acuerdo. El desastre sobre la vida de los campesinos a través de la liberalización comercial en sectores altamente subsidiados por la economía estadounidense llevó al colapso del campo, lo que produjo el trágico flujo migratorio conocido. En más de veintiséis años de acuerdo comercial la pobreza creció en el país y una desaceleración del PIB per cápita en su ya de por sí menguado promedio de crecimiento.

En el sector industrial la estructura manufacturera fue desarticulada en beneficio exclusivo del sector de las maquiladoras de exportación bajo el establecimiento de un impulso exportador con alto contenido importado (desde EEUU) y fuerza de trabajo barata. Bajo el TLCAN, el régimen económico y político de superexplotación del trabajo –verdadero cimiento del Acuerdo– redobló sus bríos llevando a la clase trabajadora a una profunda  corrosión en sus condiciones de vida a lo largo de más de dos décadas. Más allá de las falsas promesas de “convergencia salarial” y “modernización”, en la actualidad el salario promedio en la industria automotriz mexicana es de 3 dólares en contraste al de Estados Unidos que es de 28 dólares.

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